Presentación

nadia vuillaume atiste peintre

Nadia Vuillaume nació al principio de los años sesenta, en el campo normando donde creció. Aquel contexto le permitió de estar en contacto con la natura, un ritmo de vida relacionado con la tierra y las estaciones. El poco de distracción que había allá le dio la oportunidad de impregnarse de las cosas y de la gente, de observar, de atravesar la vida con los ojos bien abiertos, de decuplar una sensibilidad ya muy fuerte.
Recuerda que cuando era niña, pasó muchas horas sentada en los escalones que llevaban al jardín, solamente mirando las luces iluminando las colinas lejanas. Es en aquel momento cuando ella desarrolló su inventiva que la llevo más tarde a escribir guiones, a recibir la “filacteria de bronce” participando en un concurso nacional de historietas y a abrir, con suceso, el primer taller de “iniciación y perfeccionamiento a la creación de historietas” en la región parisiena, afuera de las escuelas nacionales existentes.

Aquel periodo juvenil, hecho de sueños, imaginación y poesía, no la llevo a estudios largos sino a un deseo de transcribir sus trastornos espirituales a través de la representación pictórica. El desencadenamiento occurió después de una clase de dibujo cuando tenía 14 años. Es en aquel momento cuando ella realizó su primera pintura con óleo. Su vocación no ocasionó el entusiasmo de su familia. La pintura como pasatiempo, sí, pero no era posible como profesión!
El cuadro «Invitación a la ociosidad» creado en 2012 y la serie que resultó fueron inspirados por aquella época cuando, protegida contra el mundo exterior y sus vicisitudes, ella podía dejar su imaginación vagar sin coerción ni impedimento.

Después de un periodo transitorio durante lo cual viajó, se casó y se volvió una madre – pero nunca perdió la necesidad absoluta de crear-, Nadia Vuillaume regresó a la representación pictórica. Ella entró en los talleres de un pintor y de un escultor que la alimentaron con su saber sin jamás intervenir sobre su perspectiva y su firma personales.
Es con ellos que ella entendió toda la importancia de dominar la técnica, dejando la creatividad expresarse sin impedimento ni perjuicio. El arte no puede existir sin libertad. Es sobre este principio que se basó su enseñanza de los artes plásticas durante casi veinte años en talleres de escuelas y asociaciones.

Desde 2010, Nadia Vuillaume ejerce su profesión de artista pintora a jornada completa. Las exposiciones y las ferias de arte se encadenan en Europa. En paralelo, ella enseña clases de arte.
Su medio predilecto siempre es el óleo. Es, antes de todo, una larga historia de amor con el óleo. El contacto del pincel con esta masa untuosa, el encuentro con el lienzo, el olor de los diluyentes …

En 2013, una directriz artística escribió: «Del color surge una transcripción sutil de la realidad mudada por un deseo de harmonía y equilibrio. En la obra de Nadia Vuillaume, el dibujo exacto y preciso se afirma a través de la línea que define las formas de los objetos, de las caras, de la ciudad, magnificadas por colores francos y contrastados. Hay no exceso de realismo en esas creaciones que encuentran un equilibrio justo entre una figuración y una expresión más o menos alegórica. La estructuración del espacio por la línea empujada a su punto máximo crea una forma de abstracción, cerca de un cierto cubismo, que está superada por los colores… En composiciones con geometría imaginaria y colores tornasolados, el artista transmite una visión espiritual y sensible del Mundo.»

« Meditación », creado en 2014, es al origen de su encuentro con la poeta Maria Torrelli quien la sugirió para el premio Raffaello Sanzio, un alto reconocimiento de arte en Italia. Maria escribió : « la pintura de Nadia Vuillaume llena de originalidad y emotividad, nos conduce en un mundo de descubrimiento, donde la poesía y el cuestionamiento se encuentran…»
Este encuentro muy lindo, la recompensa dada por Italia y el reconocimiento artístico, le dan la impulsa de quedar sincera y fiel en sus compromisos y la continuación de su obra.